Considerado por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad, el Kathakali es una de las formas de teatro más antiguas del mundo, cuyos orígenes están en el libro Bharata Natya Sastra (hacia el siglo segundo antes de Cristo), aunque la forma actual de la danza comenzó a codificarse alrededor del siglo XVII.
El Kathakali es tradicionalmente representado por hombres, siendo los personajes femeninos artistas masculinos caracterizados de mujer. Un aspecto importante de este tipo de danza-teatro es el elaborado maquillaje de los artistas, hecho con productos naturales, tales como la harina de arroz, el bermellón y el hollín.
Cada color representa la naturaleza del personaje. Por ejemplo, un hombre noble o un héroe es verde, el maquillaje rojo sería para un demonio o un ser iracundo y en un ser puro o una mujer el color predominante sería el amarillo.
Los personajes de Kathakali se agrupan en 5 tipos: Pacha, Kathi, Kari, Thaadi y Minukku. Dentro de estas categorías están los dioses (Devas), los demonios (Asuras) y los personajes humanos.
Como en todas las danzas clásicas de La India, El Natya Shastra define nueve emociones principales – Sringaaram (afección y amor), Haasyam (alegría), Karunam (pena), Raudram (ira), Veeram (valor y confianza), Bhayaanakam (alarma y ansiedad), Beebhalsam (disgusto y repugnancia), Adbhutam (sorpresa y sobrecogimiento), Shaantam (tranquilidad).
Una representación tradicional de Kathakali puede durar horas, comenzando de día y finalizando con la puesta del sol, cuando por fin el bien triunfa sobre el mal.
Es posible que los orígenes de esta danza estén en una tribu de nómadas procedente del Norte de la India, que convocaban a su público en las plazas y alrededor de los templos, donde contaban historias sobre mitología y moralidad recogidos en los Vedas, a través de la danza y el lenguaje gestual (Abinhaya). Con la llegada de los Mogoles, el Kathak se introduce en la corte. Por esta razón, la vestimenta está inspirada en las pinturas de esa época. Las principales escuelas están en Lucknow, Varanasi y Jaipur.
Esta danza se caracteriza por sus elegantes giros, la posición y los ágiles movimientos de los pies y los remates, pueden recordar por momentos al flamenco. La percusión de los pies, presente también en otros estilos de danza clásica india, se remarca con el sonido de los cascabeles o ghungharus que llevan los bailarines en los tobillos.
Manipuri
Según la leyenda, la danza Manipuri nació cuando los dioses decidieron drenar un lago en la hermosa región de Manipur para poder bailar.
Esta danza forma parte de celebraciones y homenajes, por lo que sus orígenes pueden estar en otras danzas rituales. Su estilo se caracteriza por la suavidad de los movimientos, giros y pequeños saltos y por las rígidas faldas de las bailarinas, cilíndricas desde la cadera. Ellas además, suelen ir con el rostro cubierto por un velo transparente y el bailarín o bailarina que representa a Krishna, lleva un tocado con un pluma de pavo real. Esta encarnación de Vishnu es representada en muchas de las piezas del repertorio de Manipuri, como el Raas Leela que describe la danza cósmica de Krishna y las gopis (pastoras) con desplazamientos circulares que emulan el movimiento de los planetas alrededor del sol.
Conocido como la “Danza de la Encantadora”, este estilo procedente de Kerala, se caracteriza por los movimientos circulares de la parte superior del cuerpo, los delicados pasos y la sutileza de los gestos. La bailarina suele ir vestida de blanco y oro, con un enorme moño en un lado de la cabeza. En los momentos en que el ritmo de la música es más lento, ésta puede hacer improvisaciones.
Este estilo fue recuperado en el siglo XIX con el apadrinamiento del Maharaja Swati Tirunal y después, en el siglo XX, el poeta Vallathol creó la escuela Kerala Kalamandalam, donde los estilos Mohiniattam y Kathakali fueron recuperados y codificados.
Odissi
El nombre Odissi deriva de Orissa, un estado de la zona oriental donde se desarrolló este estilo, aunque sus orígenes parecen estar en los antiguos templos del norte. Esta danza también sufrió sus vaivenes, sus practicantes fueron despojados de sus privilegios, de modo que en el primer tercio del siglo XX apenas quedaban artistas de Odissi. El estilo que se baila ahora, como ocurre con la mayoría de las danzas clásicas indias, es un “remake” diseñado en ese siglo por estudiosos y artistas que hicieron un exhaustivo trabajo de investigación del arte, la escultura y entrevistando a los últimos artistas de este género que aún vivían.
La técnica de este estilo se basa en la posición de tribanga que divide el cuerpo en tres partes: el cuello y la cadera se desplazan a un lado, mientras el torso se desplaza al lado contrario. Es, de los estilos de danza clásica india, quizás de los más femeninos por esta ondulación que imita la posición de las esculturas de los templos de Orissa.
Las piezas más habituales de un recital de Odissi son las historias que relatan el amor entre Radha y Krishna, a través de los poemas de Gita Govindam.
Kuchipudi
La “esculturalidad” vuelve a ponerse en evidencia en este estilo procedente del estado de Andhra Pradesh. El trabajo de los pies y los sutiles gestos se combinan con actuaciones realistas, en las que los bailarines incluso hablan en algunos momentos. Los temas de los bailes están también basados en los textos sagrados y la mitología, aunque una de sus danzas más populares es el Tarangam, en el que la artista baila en los bordes de un plato de bronce y en ocasiones con un cuenco de agua sobre la cabeza.
Agradecimientos: Chandrika Chinoy, Ashim Kumar Singha.